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5 cosas que querrás tener a mano si eres traductor, autónomo y un poco práctico

A veces, bueno, muchas veces, hablo de coger el portátil y cuatro cosas y largarme a trabajar desde cualquier otra parte. Creo que solo lo hago porque puedo. Es decir, que aunque no tenga la menor intención de hacerlo cuando lo digo, sé que podría si tuviera motivos. Me regodeo en la posibilidad. Poder hacerlo si se quiere ya es medio viaje. He repetido tantas veces lo de “puedo trabajar desde cualquier sitio” que tengo que ir renovando la ilusión. Así que cada x meses, me pongo a imaginar un destino loco. Planifico hasta el más mínimo detalle. Ya he pasado por Málaga, por Roma y hasta por la Riviera Maya. En serio. Al final no he salido de casa, pero, eh, que si quiero me voy. Porque puedo trabajar desde cualquier sitio.

Mi oficina

Mi oficina

No sé si los (traductores) freelance que pasan por aquí también tienen fantasias oxigenantes de este tipo o si han convertido el mantra en una realidad y ahora se están riendo de mí desde Acapulco, lo que sí sé es que para ser traductor itinerante (ja!) tienes que ser ordenado y metódico y hacer listas de las cosas que necesitarás estés donde estés. La mía es esta:

  1. Es difícil encontrar un destino donde no se necesite dinero, pero aún es más difícil dejar de ser catalana… Así que, de momento, Calpro va conmigo a todas partes. Para quien no lo conozca, es una herramienta que sirve para saber lo que ganas realmente después de descontar todos los gastos. Es muy útil para calcular cuál sería la tarifa mínima que deberías cobrar a los clientes y llorar, en función de la productividad y los ingresos deseados. Yo la uso como motivador. Igual que cuando estás a régimen y compras pantalones que te van pequeños con la firme determinación de que te quepan antes del verano. Mañana empieza la primavera, avisados estáis.
  2. Otra cosa importante si nos escapamos a un paraíso terrenal es acordarse de trabajar… Hay gente bastante cruel que ha inventado técnicas para que concentremos toda nuestra atención en una única tarea y le ha puesto un nombre atractivo para acabarnos de liar: técnica pomodoro (por el cronómetro en forma de tomate que hay en algunas cocinas). Si tienes pensado llevarte el Mac, también han pensado en ti. Durante 25 minutos te dedicas en cuerpo y alma a la actividad principal (TRABAJAR!) y después tienes unos minutos (mi-nu-tos) de recreo para distraerte por ahí. Es útil para los que tenemos una atención deficitaria y para que el punto número 1 de la lista tenga sentido.
  3. Xbench. No hace falta decir nada más. Si no lo has probado, hazlo. Antes, durante y después de la traducción. Estés donde estés.
  4. Mi profesor de traducción IT>ES en la facultad, Mariano, siempre nos decía que teniamos que tener muchos amigos. Amigos con oficio y beneficio. Amigos abogados, médicos, mecánicos y arquitectos. Informáticos, carniceros, pilotos y cocineros. Amigos con un teléfono al que poder llamar y preguntar lo de “¿Cómo se llama el trasto este en español?”. Este punto de la lista ahora parece un poco vintage (Mariano ya estará jubilado…) viendo las compañías que frecuentamos últimamente, pero, no nos engañemos, una voz amiga siempre se agradece. Y desde el hábitat monacal del freelance (nómada o no), todavía más.
  5. La idea de cambiar el escenario de nuestro trabajo diario es seductora, pero también engañosa. Cambia el paisaje; sigue la tensión, las prisas y las contracturas. La profesión va por dentro. En la idea “puedo trabajar desde cualquier sitio” la palabra importante es trabajar, aunque la foto distraiga… Por eso, siempre siempre siempre hay que tener a mano una pelotita antiestrés o, si la cosa pierde su encanto, la oportunidad de volver a empezar.

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