Archivo de la categoría: De traducción

¿Es gratis la educación que no pagamos?

Para los que todavía no conozcáis Coursera, se trata de una plataforma de formación continua y gratuita que crearon en 2012 dos profesores de la Universidad de Stanford y que ya cuenta con más de 5 millones de usuarios en todo el mundo. En poco tiempo se ha convertido en la plataforma internacional de referencia en aprendizaje en línea gratuito y ahora mismo ofrece 556 MOOC (Cursos abiertos masivos en línea). Es una plataforma joven y, de momento, solo hay cursos de una universidad española, la UAB, aunque es previsible que esto cambie en un futuro. Hasta aquí todo parece muy goloso: cursos variopintos que imparten universidades “de prestigio” y que encima no cuestan dinero. Sin embargo, antes de empezar a inscribirnos a diestro y siniestro (ya sabemos que los traductores somos carne de cursos y cursillos…), quizá deberíamos reflexionar un poco acerca de quién mueve los hilos en todo esto y de las consecuencias que puede acarrear a largo plazo. Sin caer en la paranoia, creo que aquí se explica muy bien por qué tendríamos que empezar a ser más críticos con lo que nos dicen que es gratuito. A estas alturas, ya deberíamos haber aprendido la lección: en Internet, nada es gratis.

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Machine Translation killed the Radio Star

Según la Wikipedia:

La traducción automática (TA), también llamada MT (del inglés Machine Translation), es un área de la lingüística computacional que investiga el uso de software para traducir texto o habla de un lenguaje natural a otro. O sea, traducción automatizada.

(En este mismo artículo incluyen una sección llamada “La traducción como problema“. Ahí queda eso).

Según Google Translate:

Para los amigos:

La tricotosa…

Y es que cuando traduces un proyecto con TA, esa es la sensación. Piloto automático. Producción industrial. De mucho pulir y poco crear (aunque algunos resultados manuales sean peores que los automatizados). Más volumen. Más madera. Traductores zombies. Traductores que se dedican a la postedición, revisión, corrección, limpieza y restauración. La idea no es nueva, muchas empresas llevan años intentándolo y ahora con la globalización cobra aún más sentido y se extiende en determinados sectores. El mercado de la traducción mueve millones, cada vez más, por eso aquí también ha llegado la lógica de más producción-menos gasto. Deberíamos sentirnos halagados…

En cambio, se nos parte un poco el corazón. Es lo de siempre, visto en tantas otras industrias: la sustitución progresiva de lo orgánico por la máquina. Pasó con el vídeo, el correo electrónico, los libros electrónicos, el telefonillo de la puerta de tu casa, el chico que te ponía gasolina, etc. Ahora nos sentimos como el artesano arrinconado por la gran fábrica. Lo entendemos, es ley de vida, pero no por eso deja de dolernos. En el orgullo profesional y en el bolsillo, porque está claro que no te pagan una postedición (que, lamentablemente, a veces es retraducción) igual que una traducción. Este es un fragmento del mensaje de un cliente en referencia a un proyecto con TA:

You should edit the MT output as in any fuzzy match. In some cases, it might be advisable to remove the MT output by copying the English sentence and to translate from scratch.

“To translate from scratch…” a precio de revisión, claro. Sin embargo, tengo que reconocer que cuando he utilizado la TA junto con programas TAO, pocas veces he tenido que rehacer segmentos en su totalidad. Aquí me gustaría diferenciar entre la TA utilizada con fines meramente informativos (la que puede utilizar un usuario que quiere leer una página web en tagalo y Chrome se la traduce) y la TA aplicada a la traducción de proyectos profesionales, combinada con memorias de traducción y que sólo requiere un ajuste final por parte del traductor. También es cierto que algunos clientes pueden intentar colarnos un texto traducido en Google Translate para que lo revisemos, sobre todo en idiomas “cercanos” como IT/ES o ES/CA, pero ahí ya estaríamos hablando de retraducción no de postedición. Por suerte, a mí no me han ofrecido este tipo de chapuzas, aunque llevo más de un año traduciendo proyectos con TA para diferentes clientes, todos de software. A veces daba miedo lo bien que estaba la traducción; otras, se limitaba al unga unga.

(Forward call > Adelante gritad) Qué decir de esta maravilla...

(Forward call > Adelante gritad) Qué decir de esta maravilla…

Bien, así que utilizamos la informática para estudiar y tratar el lenguaje humano. Así que le estamos enseñando nuestros trucos a la máquina que después nos robará el trabajo. Así que era tan fácil como crear unas correspondencias y unos patrones y dejar que la bola de nieve se fuera haciendo sola. Ajá. Así que meto esto por aquí en español y me sale por ahí en inglés. Estupendo.

Supongo que no podíamos esperar seguir traduciendo lo mismo una y otra vez sin que nadie se diera cuenta de que eso se podía automatizar. No hace falta ser Cortázar para según qué tipo de traducción, mal que nos pese. Pero el lenguaje cambia rápidamente, las combinaciones son infinitas y las máquinas no captan las intenciones ni la ironía, de momento. La TA puede ser muy útil para las traducciones técnicas, con una terminología estricta y estructuras estandarizadas, pero difícilmente traducirá poemas. Por ahora, los algoritmos no se quedarán con todo el trabajo…

En Cataluña, la TA ya se utiliza con más frecuencia de la que pensamos para traducir del español al catalán o viceversa. El Periódico de Catalunya, por ejemplo, utiliza esta maquinita para la versión en catalán y habría que ser muy puntilloso para sospechar que la traducción ha sido obra de un ordenador. También se usa para webs gubernamentales y documentos oficiales. Sin embargo, Google Translate todavía nos regala traducciones al catanyol, español con palabras catalanas, aunque hay que reconocer que mejora cada día.

10 palabras y 3 errores típicos del buenafuentismo: en catalán los besos y las vueltas, no se dan, se hacen (somos poco de dar, ya sabéis...) y "ves" debería llevar acento diacrítico. Así, pues, si esta frase saliera en una canción de Manel sería: Fes-me un petó i vés a fer un tomb.

10 palabras y 3 errores típicos del catanyol: en catalán los besos y las vueltas, no se dan, se hacen (somos poco de dar, ya sabéis…) y “ves” debería llevar acento diacrítico. Así, pues, si esta frase saliera en una canción de Manel sería: Fes-me un petó i vés a fer un tomb.

Resumiendo, si se utilizan motores avanzados y se dispone de muchas traducciones (fiables) de referencia, es posible trabajar con una buena base. El traductor sigue siendo necesario porque hay que comprobar el original y, a veces, hay que leer entre líneas y “entender” lo que ha querido decir la máquina. Mis conclusiones después de este tiempo utilizando la TA en proyectos de software son: que si hay una buena materia prima, sale a cuenta (en cuestión de tiempo y dinero) y no es tan distinto de recuperar y retocar fuzzies; que esto va a ir a más en determinados tipos de traducción y que a la TA no le gusta nada el subjuntivo.
El traductor no desaparecerá porque en este país sólo desaparecen los oficios terminados en -ero (boyero, molinero, barquillero, campanero…), pero la TA tampoco. Así que sólo queda aceptar los cambios que vendrán, conocerlos, beneficiarse de ellos y seguir aportando nuestro rasgo diferencial.

neutrex

Os dejo un poco de literatura sobre este tema:

¿Cuáles han sido vuestras experiencias con la traducción automática? ¿Qué os parece todo este tema? ¿Viene el coco o podemos estar tranquilos? ¡¡Forward call, amigos!!

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Ventajas de la nueva versión de ApSIC Xbench

ApSIC

Mientras se prepara el lanzamiento de la versión 3.0 del imprescindible ApSIC Xbench, ya se puede descargar la versión beta para ir probando y jugando. Xbench es una de esas herramientas por las que siempre he pensado que valdría la pena pagar y, después de unos días más conociendo la versión beta, seguro que empezaré a hacerlo con alegría.

Primeros cambios con los que nos encontramos en esta actualización: pasa a ser de pago (con descuentos graduales muy convenientes para los más previsores si se hace el pedido durante la fase beta) y es necesario registrarse con nombre de usuario y contraseña la primera vez que se instala. En el blog de ApSIC encontraréis los precios detallados y el funcionamiento del sistema de licencias según el entorno en el que trabajéis.

Otras novedades jugosas de ApSIC Xbench 3.0 son:

  • Instalaciones diferentes para SO de 32 o de 64 bits.
  • Admite Unicode.
  • Admite archivos MemoQ 6 XLIFF. Aquí se pueden consultar los pasos necesarios para procesar archivos MXLIFF en Xbench y para integrar Xbench y MemSource Editor.
  • Admite archivos Wordfast Professional 3.1.
  • Admite archivos QT Linguist.
  • Admite memorias TMX multilingües.
  • La función de QA, que ya era completa en versiones anteriores, también mejora: más control de CamelCase y ALL UPPERCASE (esta opción es especialmente interesante para los traductores de software).
  • Nuevos filtros de búsqueda.
  • Integración de diccionarios Hunspell para el corrector. Ya no es necesario instalar los plugins por separado para cada idioma que necesitemos.

xbench

  • Exportación de glosarios de Apple a TMX. Si no tenéis pensado cambiar a la versión de pago, en Xbench 2.9 estos glosarios .lg también se pueden utilizar seleccionando el tipo de archivo Mac OS X Glossary.

En la página de ApSIC, explican las mejoras aquí o aquí para los que prefieran un video demostrativo.

Si por algún extraño motivo, no utilizáis este programa con demasiada frecuencia, la versión 2.9 seguirá estando disponible de forma gratuita en la página de ApSIC.

¡Feliz año!

ACTUALIZACIÓN: los 30 días de prueba de la nueva versión son 30 días de uso real, no 30 días de calendario http://www.apsic.com/blog/?p=46

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Each time I cling to your kiss, I hear music divine

Vuelvo saltándome todas las normas básicas de los blogs. Llevo más de tres meses sin actualizar. Soy el Mon Cheri de los blogs de traducción. Publico en domingo, el domingo de la primera operación salida del verano, casi a la hora en que se juega la final de la Eurocopa. En pleno prime time, vamos. Y llego con una entrada más larga de lo que recomiendan los sabios de internet sobre un tema que no sé yo si interesará lo más mínimo a los que leísteis la anterior porque no tiene nada que ver con listas, impuestos, herramientas ni productividad. Para que no os vayáis todos, he puesto un montón de vídeos con musiquita sexy. Por lo visto, es importante definir el target de un blog, la gente tiene que saber en qué saco meterte, hacerse una idea de lo que le espera cuando te va a leer; si mareas con temas muy dispares lo más probable es que envejezcas en Read it later, con suerte. Así que no voy a poner recetas de cocina ni voy a comentar la cartelera porque no soy tan valiente, pero tampoco voy a hablar estrictamente de trabajo. Aunque sí de traducción. La traducción de canciones. Aquí, hoy: Disney, Nacho Vegas, Bob Dylan, musicales, Raimon, verde que te quiero verde. Ea.

Los que sintonicéis TV3 ya sabréis que somos muy dados a traducir sin piedad canciones más o menos emblemáticas al catalán con motivo de maratones benéficos y saraos de todo tipo y escudándonos en la socorrida normalización lingüística. Recuerdo que un año hicieron un experimento desafiando todos los límites y consiguieron engañar a Raphael para que cantase en catalán una versión de I say a little prayer. Oh, my!

Tinc un pensament per tu (Tengo un pensamiento para ti, por si las dudas)… Aquí no se reza y punt. Raphael no necesita que yo lo defienda, pero no estaría de más recordar que en esa época estaba sensiblero después de “haber vuelto a nacer” tras una grave enfermedad con transplante incluido. Perdonado queda. Y no entraré en política porque bastante estoy arriesgando ya con este pequeño suicidio virtual; pero me parece que nadie se atrevería a traducir a Raimon, por citar un ejemplo sustancioso, ni siquiera del valenciano al catalán central (sigo sin entrar en política, pero si ahora alguien enlaza una versión traducida de Al vent sacaré la senyera aunque sólo sea para esconderme). Y tampoco mencionaré las letras de las canciones de Grease El musical porque estuve demasiado enamorada de Danny Zuko y hay cosas que duelen. Tengo mil escalofríos… Hellouuu!

Lo que quiero decir es que la música, las canciones, me parecen igual de traducibles que la poesía. O sea, más bien poco. En esto Shakira y la Pausini (entre otros) discreparían, pero a mí también me gustaría entender a “la de Barranquilla” cuando canta en cualquier idioma y no me quejo.

Muchos de los que rondamos por aquí solemos incluir en la lista de cosas que odiamos que nos digan a los traductores aquello de “¿Qué significa esta canción?”. En mi caso, esta pregunta es odiosa porque a menudo no sé lo que dice (orgullo traductoril tocado) o porque al traducirlo se queda en un ripio cursi digno del karaoke más rancio (orgullo melómano hundido). Y esto es así porque uno no puede hacer una traducción simultánea de una letra de Dylan, por poner un ejemplo que me dé la razón, y que le salga instantáneamente una cosa fina y brillante como le salío a él después de mucho esfuerzo. Pero es que, por lo que me dice la experiencia en este terreno, ni siquiera cuando se dispone de tiempo y herramientas se logra una pieza comparable con la original. Entendámonos, hay casos excelentes. Esta es una versión maravillosa del Rock ‘n roll suicide de Bowie en portugués que aparece en Life Aquatic, esta otra es la que Manel han hecho del himno a los desclasados de Pulp y seguro que entre las infinitas versiones de My way o de algún clásico de Leonard Cohen hay alguna digna de mención (se aceptan propuestas), pero la mayoría de las veces son homenajes bienintencionados adaptados a la realidad del que canta (y a su talento).

O directamente son el libre albedrío hecho canción, que poco o nada tiene que ver con la traducción como arte. Toma ya.

Supongo que si se traduce poesía, también se pueden traducir canciones; pero, con franqueza, traducirlas, cantarlas y que se logre un efecto remotamente parecido al que provoca la versión original es algo que pasa muy pocas veces. Disney lo logra casi siempre (no todo iba a ser criticar). Nunca he sido muy de este tipo de películas (vale, de El rey león sí), pero estando en la universidad vino a darnos una charla el traductor al catalán de las canciones de las pelis en cuestión y nos ilustró con varios ejemplos. Además de traductor experimentado, era músico. Y además de enseñarnos lo bien que hacen el trabajo (la trampa en este caso es que siempre tratan temas universales), nos propuso unos ejercicios muy interesantes y reveladores. Y aquí llegan los Beatles, claro. Una de las prácticas consistía en traducir la letra de Yesterday sobre la marcha, con la música de fondo. Si buscáis en google Yesterday + letra traducida encontraréis ejemplos parecidos al bodrio que nos salió. Oh, creo en el ayer… Yeah. Total, que nos dimos cuenta de que no todo era poesía y sentimiento, hay una gran parte de técnica (no se nos escapa una, eh?). Y esto me lleva a pensar en los que os dedicáis a la traducción de videojuegos, a la subtitulación y al doblaje o incluso a la localización de software. En todos los casos hay que cuadrar cosas: frases con imágenes, palabras con labios, mensajes con botones, versos, notas, realidades locales, tics. A lo mejor peco de atrevida o simplista, pero yo veo un corsé parecido en este tipo de traducciones. Y esa me parece la parte fácil, la que, con conocimientos y práctica, se puede perfeccionar. Pero la parte que hace que la música sea lo que es, lo que la música tiene de poesía, me parece intraducible. Porque, por poner un ejemplo patrio y un poco tramposo por tratarse de poemas (musicados), ¿cómo traducimos “verde que te quiero verde” o La Tarara? Las canciones son grititos que arrastran demasiadas emociones. ¿Qué necesidad hay de traducirlas? Para que las canciones sean canciones necesitan música y la grandeza de la música es que nos puede poner la piel de gallina entendamos o no la letra.

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5 cosas que querrás tener a mano si eres traductor, autónomo y un poco práctico

A veces, bueno, muchas veces, hablo de coger el portátil y cuatro cosas y largarme a trabajar desde cualquier otra parte. Creo que solo lo hago porque puedo. Es decir, que aunque no tenga la menor intención de hacerlo cuando lo digo, sé que podría si tuviera motivos. Me regodeo en la posibilidad. Poder hacerlo si se quiere ya es medio viaje. He repetido tantas veces lo de “puedo trabajar desde cualquier sitio” que tengo que ir renovando la ilusión. Así que cada x meses, me pongo a imaginar un destino loco. Planifico hasta el más mínimo detalle. Ya he pasado por Málaga, por Roma y hasta por la Riviera Maya. En serio. Al final no he salido de casa, pero, eh, que si quiero me voy. Porque puedo trabajar desde cualquier sitio.

Mi oficina

Mi oficina

No sé si los (traductores) freelance que pasan por aquí también tienen fantasias oxigenantes de este tipo o si han convertido el mantra en una realidad y ahora se están riendo de mí desde Acapulco, lo que sí sé es que para ser traductor itinerante (ja!) tienes que ser ordenado y metódico y hacer listas de las cosas que necesitarás estés donde estés. La mía es esta:

  1. Es difícil encontrar un destino donde no se necesite dinero, pero aún es más difícil dejar de ser catalana… Así que, de momento, Calpro va conmigo a todas partes. Para quien no lo conozca, es una herramienta que sirve para saber lo que ganas realmente después de descontar todos los gastos. Es muy útil para calcular cuál sería la tarifa mínima que deberías cobrar a los clientes y llorar, en función de la productividad y los ingresos deseados. Yo la uso como motivador. Igual que cuando estás a régimen y compras pantalones que te van pequeños con la firme determinación de que te quepan antes del verano. Mañana empieza la primavera, avisados estáis.
  2. Otra cosa importante si nos escapamos a un paraíso terrenal es acordarse de trabajar… Hay gente bastante cruel que ha inventado técnicas para que concentremos toda nuestra atención en una única tarea y le ha puesto un nombre atractivo para acabarnos de liar: técnica pomodoro (por el cronómetro en forma de tomate que hay en algunas cocinas). Si tienes pensado llevarte el Mac, también han pensado en ti. Durante 25 minutos te dedicas en cuerpo y alma a la actividad principal (TRABAJAR!) y después tienes unos minutos (mi-nu-tos) de recreo para distraerte por ahí. Es útil para los que tenemos una atención deficitaria y para que el punto número 1 de la lista tenga sentido.
  3. Xbench. No hace falta decir nada más. Si no lo has probado, hazlo. Antes, durante y después de la traducción. Estés donde estés.
  4. Mi profesor de traducción IT>ES en la facultad, Mariano, siempre nos decía que teniamos que tener muchos amigos. Amigos con oficio y beneficio. Amigos abogados, médicos, mecánicos y arquitectos. Informáticos, carniceros, pilotos y cocineros. Amigos con un teléfono al que poder llamar y preguntar lo de “¿Cómo se llama el trasto este en español?”. Este punto de la lista ahora parece un poco vintage (Mariano ya estará jubilado…) viendo las compañías que frecuentamos últimamente, pero, no nos engañemos, una voz amiga siempre se agradece. Y desde el hábitat monacal del freelance (nómada o no), todavía más.
  5. La idea de cambiar el escenario de nuestro trabajo diario es seductora, pero también engañosa. Cambia el paisaje; sigue la tensión, las prisas y las contracturas. La profesión va por dentro. En la idea “puedo trabajar desde cualquier sitio” la palabra importante es trabajar, aunque la foto distraiga… Por eso, siempre siempre siempre hay que tener a mano una pelotita antiestrés o, si la cosa pierde su encanto, la oportunidad de volver a empezar.

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EL DEBUT

Como traductora autónoma, mi rutina laboral en realidad no es tan rutinaria. Se alternan épocas de muchísimo trabajo (bien!) con otras de tiempo libre. Este tiempo libre puede convertirse en una espera angustiosa, en unas minivacaciones o en una época bien aprovechada para hacer esas cosas que siempre están en la lista de Pendientes. Febrero suele ser una de estas temporadas de calma tensa y este año me he decantado por la opción c): empezar este blog y terminar la dichosa página web. Estoy aprendiendo muchas cosas que probablemente vosotros, lectores espabilados, ya sabíais. Por ejemplo:

  • Que wordpress.org y wordpress.com conviven en armonía pero NO son lo mismo.
  • Que las técnicas SEO son algo muy importante que todavía tengo que estudiar.
  • Que pensar un nombre de marca puede llegar a ser una obsesión deliciosa.

En un arranque de impaciencia, voy a publicar esta minientrada a modo de aperitivo mientras decido el tono que debería tener el blog.

Volveré para añadir más tela a la lista…

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