Archivos Mensuales: julio 2012

Each time I cling to your kiss, I hear music divine

Vuelvo saltándome todas las normas básicas de los blogs. Llevo más de tres meses sin actualizar. Soy el Mon Cheri de los blogs de traducción. Publico en domingo, el domingo de la primera operación salida del verano, casi a la hora en que se juega la final de la Eurocopa. En pleno prime time, vamos. Y llego con una entrada más larga de lo que recomiendan los sabios de internet sobre un tema que no sé yo si interesará lo más mínimo a los que leísteis la anterior porque no tiene nada que ver con listas, impuestos, herramientas ni productividad. Para que no os vayáis todos, he puesto un montón de vídeos con musiquita sexy. Por lo visto, es importante definir el target de un blog, la gente tiene que saber en qué saco meterte, hacerse una idea de lo que le espera cuando te va a leer; si mareas con temas muy dispares lo más probable es que envejezcas en Read it later, con suerte. Así que no voy a poner recetas de cocina ni voy a comentar la cartelera porque no soy tan valiente, pero tampoco voy a hablar estrictamente de trabajo. Aunque sí de traducción. La traducción de canciones. Aquí, hoy: Disney, Nacho Vegas, Bob Dylan, musicales, Raimon, verde que te quiero verde. Ea.

Los que sintonicéis TV3 ya sabréis que somos muy dados a traducir sin piedad canciones más o menos emblemáticas al catalán con motivo de maratones benéficos y saraos de todo tipo y escudándonos en la socorrida normalización lingüística. Recuerdo que un año hicieron un experimento desafiando todos los límites y consiguieron engañar a Raphael para que cantase en catalán una versión de I say a little prayer. Oh, my!

Tinc un pensament per tu (Tengo un pensamiento para ti, por si las dudas)… Aquí no se reza y punt. Raphael no necesita que yo lo defienda, pero no estaría de más recordar que en esa época estaba sensiblero después de “haber vuelto a nacer” tras una grave enfermedad con transplante incluido. Perdonado queda. Y no entraré en política porque bastante estoy arriesgando ya con este pequeño suicidio virtual; pero me parece que nadie se atrevería a traducir a Raimon, por citar un ejemplo sustancioso, ni siquiera del valenciano al catalán central (sigo sin entrar en política, pero si ahora alguien enlaza una versión traducida de Al vent sacaré la senyera aunque sólo sea para esconderme). Y tampoco mencionaré las letras de las canciones de Grease El musical porque estuve demasiado enamorada de Danny Zuko y hay cosas que duelen. Tengo mil escalofríos… Hellouuu!

Lo que quiero decir es que la música, las canciones, me parecen igual de traducibles que la poesía. O sea, más bien poco. En esto Shakira y la Pausini (entre otros) discreparían, pero a mí también me gustaría entender a “la de Barranquilla” cuando canta en cualquier idioma y no me quejo.

Muchos de los que rondamos por aquí solemos incluir en la lista de cosas que odiamos que nos digan a los traductores aquello de “¿Qué significa esta canción?”. En mi caso, esta pregunta es odiosa porque a menudo no sé lo que dice (orgullo traductoril tocado) o porque al traducirlo se queda en un ripio cursi digno del karaoke más rancio (orgullo melómano hundido). Y esto es así porque uno no puede hacer una traducción simultánea de una letra de Dylan, por poner un ejemplo que me dé la razón, y que le salga instantáneamente una cosa fina y brillante como le salío a él después de mucho esfuerzo. Pero es que, por lo que me dice la experiencia en este terreno, ni siquiera cuando se dispone de tiempo y herramientas se logra una pieza comparable con la original. Entendámonos, hay casos excelentes. Esta es una versión maravillosa del Rock ‘n roll suicide de Bowie en portugués que aparece en Life Aquatic, esta otra es la que Manel han hecho del himno a los desclasados de Pulp y seguro que entre las infinitas versiones de My way o de algún clásico de Leonard Cohen hay alguna digna de mención (se aceptan propuestas), pero la mayoría de las veces son homenajes bienintencionados adaptados a la realidad del que canta (y a su talento).

O directamente son el libre albedrío hecho canción, que poco o nada tiene que ver con la traducción como arte. Toma ya.

Supongo que si se traduce poesía, también se pueden traducir canciones; pero, con franqueza, traducirlas, cantarlas y que se logre un efecto remotamente parecido al que provoca la versión original es algo que pasa muy pocas veces. Disney lo logra casi siempre (no todo iba a ser criticar). Nunca he sido muy de este tipo de películas (vale, de El rey león sí), pero estando en la universidad vino a darnos una charla el traductor al catalán de las canciones de las pelis en cuestión y nos ilustró con varios ejemplos. Además de traductor experimentado, era músico. Y además de enseñarnos lo bien que hacen el trabajo (la trampa en este caso es que siempre tratan temas universales), nos propuso unos ejercicios muy interesantes y reveladores. Y aquí llegan los Beatles, claro. Una de las prácticas consistía en traducir la letra de Yesterday sobre la marcha, con la música de fondo. Si buscáis en google Yesterday + letra traducida encontraréis ejemplos parecidos al bodrio que nos salió. Oh, creo en el ayer… Yeah. Total, que nos dimos cuenta de que no todo era poesía y sentimiento, hay una gran parte de técnica (no se nos escapa una, eh?). Y esto me lleva a pensar en los que os dedicáis a la traducción de videojuegos, a la subtitulación y al doblaje o incluso a la localización de software. En todos los casos hay que cuadrar cosas: frases con imágenes, palabras con labios, mensajes con botones, versos, notas, realidades locales, tics. A lo mejor peco de atrevida o simplista, pero yo veo un corsé parecido en este tipo de traducciones. Y esa me parece la parte fácil, la que, con conocimientos y práctica, se puede perfeccionar. Pero la parte que hace que la música sea lo que es, lo que la música tiene de poesía, me parece intraducible. Porque, por poner un ejemplo patrio y un poco tramposo por tratarse de poemas (musicados), ¿cómo traducimos “verde que te quiero verde” o La Tarara? Las canciones son grititos que arrastran demasiadas emociones. ¿Qué necesidad hay de traducirlas? Para que las canciones sean canciones necesitan música y la grandeza de la música es que nos puede poner la piel de gallina entendamos o no la letra.

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